Estoy en casa.
Tengo una voz muy ronca que me gusta. La verdad es que la enfermedad está cediendo, ya viene la tos con flemas y pasó lo peor. Está haciendo frío. Cuando pasa esto y estoy enfermo lo siento tan común que me hace recordar mi casa y por eso no me molesta.
Hoy tenía clase de Estética y de Historia, decidí no ir para dejar descanzar mi resfriado y porque no toman lista, me hubiera divertido allá porque en realidad me gustan esas clases.
Hice café, no puedo olerlo pero sé que sabe muy bien, escucho Radiohead, Devendra, St. Vincent o lo que sea que diga iTunes que escucho todo el tiempo.
Estos últimos días he conocido tanto de la ciudad: museos, personas, calles, etc. Estoy adentrándome a una Guadalajara más contemporánea y eso me reanima, significa que hay mucho que hacer y que vale la pena estar estudiando lejos.
Entre otras cosas, hoy se le cayeron cuatro hojitas a mi arbolito, no sé si es porque ya está aquí el tiempo frío y lo resiente o porque no está sobreviviendo el transplante, espero que todo esté bien, quiero que crezca grande.
Tengo que hacer dos obras (bueno, en realidad más, pero todavía no llega la deadline) una sobre la indignación y otra sobre una canción. Tambien redacté un ensayo sobre psicología del color y pienso en las materias que tengo que llevar el siguiente semestre. Tengo muchas ganas de seguir con mi proyecto de vida. No sé si es sólo algo momentáneo.
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