Eran las 10 en punto y por casualidad papá había dejado abierta la puerta de salida de la casa, el perro decidió salir y correr tras algo que se oyó a la distancia.
Al principio saltaba y jugaba solamente en la calle, pero cuando mi papá trató de perseguirlo empezó a correr más y más.
Mi papá se aferraba a la idea de agarrarlo como si fuera la última línea de cordura que nos quedara.
Dijo:Ya valió madre Alán.
Yo pienso que el perro es una de las pocas cosas de cariño que nos quedan, si pasara algo con él empezaría una serie de eventos trágicos uno tras otro: Muertes, se pierde el perro, las cosas empiezan mal y terminan mal.
Al final lo atrapó, el perro se enfrentó a unos mas grandes y se quedó detenido, asustado. Mi papá lo trajo abrazado a nuestra casa.
Mientras lo depositaba en el suelo y yo preparaba café no dejé de pensar si mi papá es el qué sostiene mi universo. Si yo simplemente soy como mi perro.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario