En la primera recuerdo que tenía miedo y había seres extraños que acechaban a mi papá, todo estaba oscuro. Recuerdo un edificio mal construído, y despertar pensando que algo se había metido a mi sueño... Algo que no tiene porque estar allí.
El segundo fue sobre un terremoto, de alguna manera mi familia y yo llegábamos a un restaurante y empezaba a temblar, ni las paredes o el techo se quebraban, pero en cambio era como si nos hubiera arrojado a una cascada de fango, seguimos cayendo durante un rato más.
Al final, yo tuve que escalar sobre mis familiares malheridos para tratar de abrir una puerta y tener una salida.
Por alguna razón las pesadillas me llaman más la atención que los sueños, quizás porque los miedos que sentimos son más directos que las cosas que se podrian alcanzar en un sueño.
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