Tal vez fue éste discurso en la clase de Teorías que me hizo pensar en que tipo de arte me gustaba y que era lo que en realidad me producía experiencias sensibles. Yo pensé en lo inalcanzable, éstas utopías románticas que tienen escritas en sí la v de vuelta. Pensé en lo bellos que son los actos de fé y el sacrificio para mí. ¿Por qué si me conmueven las cosas tan tangibles como el fracaso estoy tratando de maquillar mi vida? o mejor dicho aprender a maquillar mi vida.
Me veo impotente ante el espejo.
Ya no quiero ni saber ni como revelar una imágen, ni como tener profundidad de campo limitada, ni saber siquiera quien chingados fue Vasari. Hoy sólo quiero llorar por lo que nunca me he dado tiempo de extrañar.
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